19 ene 2010

Tarde de sábado en una remisería de Boulogne

Se acuerdan que el viernes tuve que mediar en varios altercados domèsticos? bueno, el sábado no quería seguir con la saga así que partí con mi nene hacia Retiro con destino casa de mis viejos. Iba cargada, como de costumbre. Porque siempre tengo cosas que llevar. Esta vez llevaba libros, revistas y música para mi vieja, 2 remeras para mi viejo, pastacciuta para la cena, una gilada de Capusotto para mi hermano y creo que nada más. Ah, si, llevaba juguetes para renovar el stock que tiene allá.
Por supuesto que fue una mala idea para ese día porque cuando intentaba sacar boleto me avisan que "por motivos ajenos a la empresa" el tren solamente llegaba a Boulogne. Fuck. Que hago, que hago. Lo miro a mi pibe y volver era impensable, ya lo había entusiasmado y recordè que si volvía me encontraría a mi gordoamor y sus recriminaciones (injustas creo yo) sobre el estado calamitoso de la cocina y sus aledaños. Antes de irme lo escuchè decirme "así me vas a dejar todo?" Gordo rescatate que eran 5 platos atorrantes joder! además vos vivís acá, no sos la visita!
En fin, en Retiro la llamo a mi vieja y la pongo al tanto, nos subimos al tren y que Dior provea. Llegamos a Boulogne y todo era un caos, si quería llegar por vía terrestre las unicas dos opciones eran tomarme tres colectivos (con monedas que no tenía) o un remise. Optè por un remise y ahí fuimos los bártulos, mi pibe y yo con un solazo que ni te cuento. Yo pensaba en las pastas, que a esa altura ya estarían semi cocinadas. Llegamos a una remisería que tenía un solo auto, cuak! esperamos tanto que en el interín tuve tiempo de conocer vida y obra de la chica de la remisería, una flaquita rubia que nos atendió re bien, pude saber que es claustrofóbica, que tiene 26 años, le gustan los niños y en sus ratos libres ayuda a su novio, a la sazón dueño de la remisería. Para abaratar costos y tiempo compartimos el auto con otra mamá con su nene y una parejita joven. El remise me llevaba solo a Torcuato, tenía que tomarme un colectivo para llegar a mi destino final. Cuanto es? le pregunto al colectivero rodeada de gente en mi misma situación, con el pibe a upa (al que le dije hacete el bebè porque mamita no tiene monedas para dos boletos) la carterota con el juguito y las galletitas que llevo siempre por si acaso y el bolso con las dos millones de porquerías que llevaba. 1,50 me dice y yo tenía 1,40. Búsqueda frenètica de 10 centavos que jamàs aparicieron y un chico que me pone lo que falta. Gracias chico! el pobre habrá pensado: joder, acabemos con esto, que la gorda con el pibe saque el boleto y arranquemos de una vez que se me está achicharrando hasta el cerebro! Me dan un asiento, el segundo donde había una señora con un bebè a upa, intento pasar y el bolso casi le deforma la cara a la doña. Perdón señora le digo y al rato me dice si le puedo indicar donde bajar..porque venía de Miramar y no conocía nada, le digo que si, que no se preocupe yo le aviso y a las cinco cuadras me avivo que en realidad yo me bajaba antes que ella, me pone cara de nada y me doy vuelta y me dirigo al público en general a ver quien podía avisarle, todos se hacían los giles hasta que una señora rubiona me dice yo le aviso. Bajar fue otra odisea. Dior, no me permitas más viajar con tan pocas monedas y con tanto equipaje. Y al chico que me prestó la moneda, yo te dije que te la devolvía, pero no había 10 centavos pulguientos en todo ese mar de desorden que es mi cartera! La vida se encargará de recompensártelo!
:)

2 comentarios:

Flor dijo...

Vivi, no te envidio para naaaaadaaa!! contame qué es eso que llevaste para la cena. Daaaleeee. Tengo pereza de buscar.

Besos

David Heidel dijo...

Ja, qué risa!