1 feb 2010

La Feliz...o la In-Feliz?

El jueves decidimos cambiar un poco el paisaje y nos fuimos tempranito a Mardel, tanto ver a Mirtha nos dieron ganas. El viaje hubiera sido maravilloso de no ser por:





  • Mi horrendo outfit. Me vestì a las apuradas con las babuchas (por Dior que alguien haga el favor de llevàrselas) y una remera (estreno) Al respecto de esta ùltima tengo que hacer un parate y advertirles que no se dejen tentar por esas remeritas chirusientas que parecen tan fresquitas, que son de un modal finito. Son una cagada atòmica, se chingan, se agrandan como la mierda. Si ven las fotos a las 10 hs era una sra respetable y a las 19 era la Coca Sarli en un dìa muy destetado.

  • Aterrizamos en una terminal desconocida (se estrenò el 15 de diciembre) con 55 grados de calor a la sombra.

  • Fuimos a un comedero donde abonamos la friolera de 106 pesos por una coca, dos aguas, entrada de fiambre (porciòn generosa) y parrilla que comiò el gordo, dos sanguchitos de salame y dos canelones que comì yo y 2 papas fritas y tres pedacitos de pollo que comiò el pibe.

  • Para no ir al puerto en taxi seguimos los consejos del mosaico que nos dijo que compràramos la tarjeta y chau picho, que por 1,60 per càpita nos llevaba el 522 en un periquete y mientras tanto contemplàbamos el paisaje. Fuimos a por la tarjeta y habìa flor de cola, le cargamos 10 mangos y nos subimos al colectivo, bajamos en el puerto con 75 grados sobre el bocho buscando los bichos de merda estos, como se llaman, los lobos marinos. Resulta que ahora estàn màs lejos y ahì fuimos los tres giles. Mi nene no se insolò solamente porque le mojè la cabecita, recuerden madres, es muy importante con las altas temperaturas mojarles aunque sea la cabciña.

  • A la vuelta cachamos otro 522. Nos llevò de tour por todos los suburbios menos favorecidos de Mardel. Yo empecè a sospechar cuando los edificios altos se veìan cada vez màs lejanos y la gente que subìa no tenìa aspecto de andar haciendo turismo, màs bien parecìa que corrìan mucho la coneja, para que les voy a mentir.. A todo esto el gordo (que portaba quemaduras de 3er o 4to grado, quien sabe, se habìa sentado del lado màs soleado. Insoportablemente soleado. Yo lo instaba a unirse a mis huestes, los que pensamos que la sombra es mejor (sobre todo cuando estàs rojo como un camaròn) pero no pude convencerlo. 50 minutos estuvimos en esa cafetera que paraba en cada esquina de Dios, nos bajamos en cualquier lado, cualquier cosa era preferible a ese viaje del infierno.

  • A continuaciòn (ya hidratados ) caminamos 150 cuadras en busca del bus que nos deposite en la terminal. En la Nueva Terminal, ojo al piojo cuando vayan, porque si dicen Terminal a secas seguramente vayan a parar a ese reservorio de alimañas que debe ser la vieja. Encontramos el colectivo, subimos y la tarjeta del orto no andaba, no me reconocìa los 10 mangos. Y que hago? le pregunto al chofer, pedile a algùn pasajero que te deje usar la tarjeta y dale las monedas me dice. A todo esto mi pibe andaba de un lado para otro y no se rompiò el marote solo porque una mano caricativa lo depositò en un asiento, pero èl nada, estaba a los gritos pelados: mami mami! jamàs supe que era lo tan urgente que tenìa para decirme. Mi gordo se acercò a uno: -flaco me prestarìas tu tarjetaNO TENGO CREDITO. Agreta. Suerte que una chica se compadeciò y pudimos llegar a destino.

  • En el viaje estuvimos a punto de chocar gracias a una trastornada con veleidades de Fangio que anda con una 4 x 4 negra por Gesell y aledaños.
  • Cuando bajamos del micro estaba esperando al gordo y veo a dos pibes de veintipico bien vestidos, y recièn bajados de nuestro micro, en un momento se les acerca un flaco mal entrazado, de pelo largo, todo de negro y con una gorrita. No alcanzè a ver que era lo que les decìa pero sì vì la cara de horror de los flacos, me acerquè un toque y escucho que les dice: dame la billetera, que tenès acà? mientras monedas caìan al piso, yo trataba de que alguno de los dos me miren pero nada, despuès les dijo: abran las mochilas. Yo fui donde estaba mi gordo y le digo: gordo a esos pibes le estàn robando! y mi gordo me dice que no, que el mal entrazado era de Narcòticos. Joder, yo estuve a punto de llamar a un poli y resulta que èl era un poli! despuès pasè y vì que en la gorrita decìa PFA (Policìa Federa Argentina.

En fin....por lo menos nos compramos unas giladas entre ellas Grandes Exìtos de Valeria Lanch*, mùsica para limpiar (tal cual la definiò una famosa bloguera) y vimos Mar del Plata, que està hermosa. Nuestra finalidad era llevar al nene al Aquarium, pero ya tenìamos boleto de vuelta y no hacìamos tiempo.

Todo no se puede.

Ah! y que me dicen de la vuelta del año? Bienvenida otra vez Marce!



*mi gordo le dice Valeria Lanch a la Lynch.

2 comentarios:

Sil dijo...

Una sola vez fui al puerto y casi vomito por el olor a pescado :(

Mariela Torres dijo...

Sí, conozco esos colectivos en Mar del Plata, anduve en ellos el año pasado, para estas fechas.

Besos.