Ayer alguien me dijo esta frase, que me remontó inmediatamente a mi hermano David. Era lo que él me decía cuando yo tenía miedo de cruzar un puente de apariencia frágil o cuando estuve más de media hora para pasarme de un bote al muelle de la casa de la isla. También me acuerdo de nuestras últimas vacaciones juntos en La Cumbrecita, donde me decía lo mismo cuando las cosas se ponían riesgosas. Riesgosas para mi, porque en lo que respecta a la vida silvestre David no conoce el miedo, yo sí. Yo me arriesgo en otros items, para bien y para mal. No hay nada más seguro que esa mano tan grande que tiene mi hermano. Es como la mano de mi viejo, te trasmite fuerza y seguridad. Creo que las figuras más fuertes de mi vida fueron las masculinas y eso se me nota. Ahora se nota.
Hasta ayer nunca volví a escuchar la frase que titula este post. No es raro?
Pensar en mi hermano es acordarme de las noches que pasábamos en el bendito muelle de las vacaciones en la isla mirando las estrellas y hablando pavadas, son los mates en mi pieza, las "clases" que yo le daba en el lavadero que yo había acondicionado como un aula, los códigos y chistes que solo nosotros entendemos, es "la carrera de los pies" un juego medio gilún que nosotros inventamos y también es el dolor que vuelve cuando me acuerdo las dos veces que se fue a España a buscarse la vida. Nunca lloré tanto con una despedida. La segunda no quise despedirme, sabía que esa noche de verano era la última que lo veía por dos años pero no volví. Le mentí, le dije a la noche nos vemos y no volví. Me escudé en mi soledad y lo recuerdo como si fuera hoy, comiendo flan con la panza al aire mientras yo me iba a trabajar. Pasaron los dos años y volvió, un poco distinto. Extraño a ese David de antes, lo veo demasiado inmerso en su mundo y lo entiendo. Pero igual lo extraño.
Te quiero hermano. Sos y serás mi referente.
De los otros referentes de mi vida hablaré en mis pxmos posts.
Espero les haya gustado.

5 comentarios:
Si, me gustó y me emocionó.Te leo siempre, sólo que a veces no puedo comentar porque no me permite firmar en azul.
Yo también tengo un hermano y lloré mucho cuando se casó, porque supe que no era con la persona indicada, y lloré también cuando se fue a vivir a Brasil.Dos veces volvió a establecerse aquí en Uruguay pero tuvo que regresar allí. La primera vez que se fue fue hace 30 años.Lo veo 1 o 2 veces al año. Todavía lo extraño.
A mí también me emocionó, es hermoso que sientas estas cosas por tu hermano y puedas decírselas.
Besos.
Me encanto!!!
Me hiciste lagrimear un poco, guachina. :)
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