3 nov 2012

Como simular una casa limpia

Perdón por el monotema, pero como ustedes bien ya saben odio profundamente las tareas hogareñas, al principio me pareció divertido cambiar de tener un trabajo a ser un ama de casa, yo venía de 8 años de un trabajo super estresante y venirme a vivir con mi novio (ahora esposo) acá al centro fue todo un cambio, en fin, no quiero aburrir. La cosa es que yo sigo pensando que en algún momento de mi existencia hubo un error (de vaya a saber quien) y que yo no debiera estar acá fregando (bah, fregando fregando quien dice fregando dice pasando un trapo a las cansadas) sino ocupándome del dolce far niente mientras otros hacen las tareas que odio.

Para hacer más llevadera la tortura diaria tengo una serie de procedimientos (los cuales fui perfeccionando con el tiempo) que ayudan a que este lugar sea más o menos habitable, a saber:



  1. Jamás dejar los platos en la mesa despuès de comer. Eso dá un aspecto cochino del lugar y atrae alimañas. Y quedamos como el orto nosotras. Recuerdo en una ocasión que vino el plomero a arreglar no sè que y eran las 14.30 y la mesa seguía como si no hubieran pasado más de 5 minutos del almuerzo. Interpretè la mirada que me dedicó como "mirà esta que flor de vaga" Anyway el pensamiento de plomeros y distintos seres me importa tres velines, pero igual: platos en la mesa no, levantamos todo inmediatamente, tiramos las sobras y con servilletas de papel limpiamos lo que quede y lo pasamos por agua bien caliente (esto evita tener que fregar despuès)

  2. Barrer con todas las mil quinientas cosas que acumulamos al cuete y hacen que el ambiente luzca hoyible: revista de cable del mes pasado, recetas que recortamos y jamàs haremos, revista Viva de Enero, juguetes del pibe, libros ya leìdos y sobre todo ropa sucia, para eso están los canastos y si no hay canasto con una bolsota nos arreglamos. Eso sí, no sean gilas como yo que una vez metí una toalla húmeda sin querer y arruinè una remera

2 comentarios:

Ann dijo...

Te re banco, te re doy la razón, pero cómo me cuesta llevarlo a cabo! Tanto tanto que jamás lo hago... y me aferro a mis 8hs diarias de trabajo fuera de casa como excusa... pero no me alcanza para engañarme a mí misma! Tengo un temón con todo esto, como verás...

Un beso!

Mariela Torres dijo...

Yo también levanto enseguida la mesa y mi amado lava los platos. También tiendo enseguida la cama, porque da aspecto de dejadez y tengo todo ordenado, así, si hay tierra -que la hay- que no se note.

Besos.