En la casa donde viví casi toda mi vida siempre hubo un perro.
El primero fue Bucky. O Buco Dental como le decía mi hermano. A mi Buco no me simpatizaba mucho. Era un Fox Terrier que siempre estaba de mal talante.
Estaba obsesionado con la puerta, no pasaba ningún humano por ahí sin su visto bueno. Si atendías a alguien y tenías la mala suerte que el pobre desdichado/a no le caía en gracia a BC te bancabas sus guaus en sonido surrender toda la conversación.
Los bucky rajá de acá! era totalmente ignorados por el can. Que tozudo era.
Se murió de viejo y convivió un tiempo con mi Osiqui, del que ya les hablè. Buco ya estaba viejito y le molestaba la excesiva energía de Osu.
Tuvimos tambièn un perrito heredado de mi tío al que mi hermano le decía Mefistófeles (ahora que me doy cuenta parece haber sido el nombrador oficial de mascotas) El pobrecito no vivió mucho con nosotros, tambièn intentó establecer una relación con el Buco pero quedó en la nada.
En lo referido a la alimentación la que siempre se ocupa/ba es mi santa madre. Porque el resto de la familia mucho arrumaco pero cero provisión.
Cada vez que llegaba un perro nuevo a casa mi vieja proponía los mismos nombres: Terri (por terrible) Tom y hubo algún Pompón esporádico que fue rechazado por unanimidad.
Con respecto a los felinos nadie se gastaba mucho eligiendo nombre. El gato era siempre "El Micho" Pasaron dos Michinos por nuestras vidas, uno blanco con manchitas grises (bastante fiaquento) y el actual negrito (bastante fiestero)
Hubo tambièn una gatita que pasaba de cuando en cuando y sociabilizaba a cambio de alimentos. La micha negra le decíamos. No me acuerdo que ambos michos se llevaran bien, existían recelos.
Despuès vinieron Tom (yo le decía Quique) El Chicho y el más reciente Bucky II, pero sin duda el más amado fue Osesnín, el mejor perro del mundo.
4 comentarios:
Yo también siempre tuve perros, y desde la adolescencia, gatos en casa, menos ahora. Creo que llegaron a ser unos 25, los tengo que contar bien.
Los Fox Terrier no me gustan nada. Cuando tenía diez años volvía a mi casa y uno que estaba solo sentado en la puerta de su casa me mordió el tobillo y me rompió la media. Desde ese día es la única raza que jamás tendría.
Besos.
Había un juego que era mi favorito, con el Buco: con Vivi jugabamos a espiarlo, já. El perro era un guardian incansable, se lo pasaba corriendo los 30 y pico de metros del terreno, para arriba y pa´bajo, y nosotros no lo seguíamos, sino que lo espiábamos y nos escondíamos y el chiste era que no nos vea y siga con su trabajo de mantenernos a salvo de todos los males del mundo.
Qué lindo.
Después de leer este post volví a leer el de Osito, de puro masoca nomás, y al leer los comentarios me pedías apodos de perros: a Felipe (es un golden adorable)le digo Feli, Felipucho, Felipingui, perruno, perrunito, mi amor perrruno,etc.etc.a otros que tuve, Tanguito, Tanguete, qué se yo , se me olvidan. Qué suerte que Dios inventó los perros!
Yo tengo un fox terrier!! tambien esta obsesionado con la puerta aunque no haya nadie!! creo que no lo cambiaria por otra raza, es super inteligente.
Muy bueno el blog!!es la primera vez que entro y me encanto!bs
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