De acá se llevó una silla de mar y me mostró orgulloso como la había embalado para el viaje.
Cuánto le duró la silla en el camping?? Tres segundos.
A pesar de la constante hambruna el gordo no se percató de un pequenísimo detalle: yo lo había provisto con sopas Knorr, que jamás fueron consumidas, fueron a pasear nomàs las sopitas ricas. Cuando llegó acá recién se percató. Què loco, no? Yo en esas eternas 6 noches de hambre hubiera buscado que comer hasta en los bolsillos de los shorcis.
El gordo es más estoico.
O más vagancia.
![]() |
| Solo faltó Wilson.... |
![]() |
| Segundo día: los campamenistas se exceden en los gastos y almuerzan un kilo de pan con cafè con leche (calentado en ese cacharro desagradable) |
![]() |
| La belleza del paisaje justificó el hambre. |



2 comentarios:
¿No se dio cuenta de que tenía las sopas? Entonces, tanto hambre no tuvo.
Besos.
No podría volver a la época de campamento de la escuela.
Necesito comida decente, wi fi y televisión en colores...
Me voy poniendo vieja ajaja
besos!
Publicar un comentario